¿Ayuda la autoayuda?

El pensamiento positivo está de moda. Los programas y libros de autoayuda han crecido incesantemente con los últimos años. Todos prometen soluciones estupendas, fáciles de vender y sencillas de aplicar. Básicamente todas siguen el mismo patrón: si quieres conseguir algo, propóntelo y piensa que vas a lograrlo. Vamos, una oda a la filosofía del Just-Do-It. De esta manera, los expertos de salón predican las excelencias de la actitud positiva, tanto para aguantar al jefe que no soportamos como para conseguir la hipoteca que nos niegan o encontrar el amor que nos es esquivo.

¿Realmente podemos solucionar nuestras vidas con leer un libro o asistir a un seminario? ¿Por qué la gente confía entonces en la autoayuda? Vayamos por partes. La autoayuda no ayuda, pero sus grandilocuentes mensajes a favor del optimismo y la felicidad calan en el público pese a que no pasan de ser simples recetas que pretenden curar los mil y un problemas de millones de personas diferentes. Algunos especialistas, como la filósofa Michela Marzano, aseguran que tanto la autoayuda como la pornografía coinciden “en servirse de la ilusión de la libertad individual para perpetuar la explotación de unas personas por otras”.

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La autoayuda no ayuda, pero sus mensajes a favor del optimismo y la felicidad calan en miles, millones de personas que creen a pies juntillas en ella

 

Pese a una aseveración tan rotunda, miles, millones de personas creen a pies juntillas en la autoayuda. Y lo hacen, simplemente, porque estos libros, programas, conferencias y cursos les dicen lo que quieren oír. Vamos, que no están solos, que todo es posible y que no hay nada que no puedan alcanzar si se lo proponen. Tres mandamientos que suenan muy bien, casi irresistibles, pero que se parecen, quizás demasiado, a las predicciones de los videntes y los tarotistas. Si acudís a un seminario de “Cómo ser exitoso en el trabajo”, solo les bastará con describir cuatro generalidades y aportar un par de ejemplos de éxito, quizás ficticios, para que creáis que todo es posible y que os estáis autoayudando.

¿No nos creéis? Pues vamos a intentar demostrar la falsedad de los libros y cursos de autoayuda y de los que se camuflan bajo etiquetas como management personal o coaching. Pongamos un ejemplo cualquiera. Los síntomas son la rutina laboral, la sensación de estar infravalorado en tu empresa, la relación con tu pareja tampoco pasa por el mejor momento y te has visto obligado a hipotecar tus sueños para vivir el día a día. ¿Cuál es la receta de la autoayuda? Pues que hay solución y que basta con sentarte en silencio y escuchar tu corazón para que te diga lo que tienes que hacer. Seguro que así consigues la felicidad y podrás mirar al futuro sin miedo.

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La verdadera autoayuda está en tu instinto de supervivencia. Nadie te ayudará más a mejorar que tú mismo

Lamentablemente, las palabras bonitas pueden alegrarte el día, pero nunca solucionarán tus problemas. Quién no se ha encomendado alguna vez a la retórica de un orador o de un escritor que nos intenta convencer del poder del querer y del poder de nuestra voluntad con un bombardeo sistemático de frases hechas. Cuando se acaba la sesión o el libro tenemos un subidón. Somos una apisonadora a la que ni nada ni nadie podrán detener. El futuro se nos va a rendir incondicionalmente. Una euforia que, sin embargo, es efímera. De apenas unos días, antes que la realidad, la siempre cruda realidad, vuelva a desinflar el soufflé de la autoayuda.

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¿Qué tenemos que hacer entonces? Dejar a un lado estos ejercicios de charlatanería y tomar las riendas de nuestro propio destino. La verdadera autoayuda no está en filosofía de segunda división sino en nuestro instinto de supervivencia, por lo que no hace falta ni comprar libros ni pagar a nadie para que nos digan lo que tenemos que hacer para tirar adelante. Todos sabemos lo que mejor nos conviene y nuestro éxito depende, proporcionalmente, del esfuerzo y tiempo que invirtamos en encarar nuestros problemas y en descubrir nuestras propias soluciones. Resumiendo, la autoayuda de terceros solo sirve para que te emociones unos días pero no resolverá nada. Nadie te ayudará más a mejorar que tú mismo.

 

 

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